¿Brasil y España viven un conflicto montado por Lula da Silva?

Suena descabellado, pero algunos opinan así. Algunos aseguran que las desavenencias entre Brasil y España son totalmente artificiales y montadas por el presidente Lula da Silva, en el sentido de que la política de deportaciones que solía aplicarse a los latinos, es cosa del pasado.

Algunos medios de comunicación acusan al presidente Lula da Silva de responder a la normativa española con la misma moneda nada más que con fines políticos. Sí, convertir al Brasil en el primer país sudamericano en responder a las disposiciones europeas con un “hasta aquí no más”, le ha valido numerosas críticas.

Realmente afirmar que las deportaciones y los malos tratos son cosa del pasado, es para reírse. Sí, porque esto no es algo que solo suceda con los brasileros sino con muchas personas provenientes de Sudamérica. Por ejemplo, solo durante el año 2007, de los 250 mil brasileros que viajaron a España, 4000 fueron deportados tras ser recluidos en las clásicas casetas para no admitidos. Con datos como estos, ¿es posible decir que ya no se aplica una mano dura con los latinos? Definitivamente no.

Por otro lado, es un hecho que España alberga una gran cantidad de inmigrantes ilegales, quienes de alguna forma cruzaron la frontera en busca de una mejor calidad de vida. Pero, son tan numerosos que han comenzado a afectar la estabilidad económica del país, por lo que se han convertido en un verdadero problema.

Es importante ser rigurosos, pero no hay por qué maltratar psicológicamente a aquellos que no cumplen con los requisitos, ni mucho menos tenerlos encerrados en garitas de seguridad durante días. Por lo menos en Brasil, cuando un turista español no cumple con las normas, es enviado devuelta inmediatamente, mientras que aquí sucede todo lo contrario.

Solo recodemos el caso más sonado por estos días, me refiero al de una joven brasilera de 27 años, llamada Janaina Agostinho. Esta ciudadana brasilera fue retenida en el aeropuerto de Barajas el pasado 10 de marzo, y fue enviada de regreso recién el día de ayer. Como ven, a pesar de que las leyes indiquen un máximo de 3 días, esta persona estuvo encerrada una semana debido a que los agentes de inmigración señalaron que es una regla que el viajero no admitido retorne en la misma aerolínea, aunque esta solo realice vuelos semanales. Ante tanto maltrato, ¿es posible decir que este es un conflicto inventado? Realmente no lo creo.

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